¿Por qué somos violentos?

2 05 2007

Cuando decidimos ver algo, decidimos también las sensaciones que queremos experimentar y el efecto que queremos conseguir.  Al elegir ver una película de terror, a llorar en una dramática o a reír en una comedia. El estado de ánimo que uno padece antes de hacer esta elección puede ser muy significativa. A veces elegimos una comedia porque nos sentimos felices y otras veces nos sentimos tristes y necesitamos este género para animarnos u olvidarnos de nuestra situación.

 ¿Qué efecto queremos conseguir cuando elegimos una película violenta? ¿qué sentimientos padecemos antes de elegirla?

Una de las principales teorías sobre el efecto de la violencia en los espectadores dice que no todos responden igual ante un mensaje violento. La violencia televisiva parece influir especialmente en aquellas personalidades que por cuestiones sociales, personales o familiares están más predispuestas al desarrollo de comportamientos violentos.

Puede que haya personas que elijan ver una película violenta porque necesitan aumentar su grado de excitación y lo consigan viendo este tipo de películas; o puede que haya personas que se encuentren en un nivel de excitación muy alto y descarguen toda esa energía (e incluso ira contenida) viendo películas violentas. Esta idea responde a las 2 preguntas formuladas para gente que no desarrolla comportamientos violentos. Pero, ¿cuál sería la respuesta para aquellas personas que sí generan un comportamiento violento?

¿Las personas violentas lo son porque ven violencia en televisión o ven violencia en televisión porque tienen tendencias violentas? Esta es una de las cuestiones más polémicas que se han discutido durante décadas y en infinidad de estudios y todavía, hoy, no encontramos una respuesta.

Día tras día nos encontramos expuestos a todo tipo de situaciones hostiles, agresividad e ira generada tanto por nosotros como por los que nos rodean, y ello no quiere decir que cometamos los actos más violentos o las decisiones más hostiles. Cada uno coge de su alrededor aquello que quiere, o mejor dicho, aquello con lo que tiene menos que perder. ´

Vivimos en un mundo socializado que nos ha enseñado que la violencia siempre trae alguna consecuencia negativa. Aquellos que no usamos, o más bien, que no abusamos de la violencia, no lo hacemos porque sabemos que tenemos algo que perder.

Viendo películas violentas uno no tiene nada que perder, no se pone en peligro ni a sí mismo ni a nadie de su alrededor, pero por otro lado, puede satisfacer la necesidad de descargar su ira contenida, sus sentimientos negativos que día a día va recopilando. Sin embargo, existen personas cuyo efecto es totalmente el contrario, aumentan sus deseos de odio y violencia. Y es aquí donde radica el punto clave: ¿aumentan o crean esos deseos? ¿Son el cine, la televisión… medios tan poderosos para crear sentimientos agresivos, para que un ser humano disfrute con el sufrimiento de otros? ¿o es una vía que aprovechan estos individuos para incrementar sus deseos? ¿Somos todos proclives a convertirnos en este modelo de ser humano y debemos por ello eliminar toda vía o medio que nos conduzca a ello? Y si en esta última cuestión, podemos responder “no” (y espero que así sea), ¿hasta qué punto podemos controlar a estos individuos?

Supongo que habrá quien piense que eliminando la violencia de los medios, elimina la existencia de las personas violentas, o la posibilidad de que sigan creándose. Caen en un gran error, y con esto  no significa que apoye la violencia de los medios, pero sí apoyo toda expresión en su justa medida. Aunque bien es cierto, que decir esto es limpiarse las manos descaradamente, porque…, ¿quién tiene esa medida?

                                                                              Carolina Fernandez Orland





Cuatro apuesta por las mejores series norteamericanas

20 03 2007
La irrupción en el panorama televisivo español de cadenas generalistas en abierto como Cuatro o La Sexta, que basan gran parte de su programación en la emisión de series extranjeras de éxito, preferentemente americanas, han provoca mundoplus.tv que mientras que los especta mundoplus.tv res celebren la creciente celeridad con la que nos llegan esas series, los canales temáticos de pago vean como la exclusividad de la que disfrutaban en este terreno, cada vez se vea mucho más amenazada.
Recordemos que cuando Telecinco estrenó CSI, ésa era prácticamente la única serie estadounidense de calidad de que podíamos disfrutar.
Con la irrupción de las autonómicas y la privadas (igual que ahora ha pasado con Cuatro y La Sexta) vinieron a España muchas más series americanas. No ha pasado demasiado tiempo desde que CSI era una isla para rodearse ahora de toda un archipiélago. Ahora sí gustan las series americanas. Y además se promocionan.

Cuatro se ha consolidado como la cadena generalista de series, con una media semanal de 85 horas dedicadas a ese género y 35 títulos diferentes (31 internacionales y 4 nacionales). Además de las producciones nacionales, Cuatro ha apostado decididamente por la gran ficción internacional, tanto americana como europea (House, The closer, Médium …).

Esta situación obliga a los canales temáticos de la televisión de pago a trabajar para ofrecer un producto diferenciado, con el cual marcar distancia con los canales generalista. Quizá a través del respeto al formato original de las series, (un aspecto que desde Sci-Fi han empezado a cuidar), fomento de la versión original subtitulada, más y mejores redifusiones, o menos cortes publicitarios. Todo ello para tratar de recuperar la ventaja perdida en la guerra por la audiencia ávida de ver series de éxito internacional.

Este tipo de ficciones tuvieron su periodo de hegemonía hasta la consolidación de la ficción nacional a finales de los 90, momento en que la industria española se estandarizó a partir de “Médico de familia”.

Por tanto, en un panorama televisivo donde se apoya más a producciones españolas y se margina a series americanas de gran renombre, el Canal Cuatro rompe los moldes y decide seguir apostando por grandes series de EEUU. Actualmente, se puede observar un mayor equilibrio entre ficciones nacionales y estadounidenses.
Y esto no ha ocurrido sólo en España, en Europa, después de haber pasado dos décadas de sequía en las que los europeos mostraban predilección por productos locales, y a pesar del antiamericanismo que se respira actualmente en gran parte del Viejo Continente, se apuntan dos razones principales por las que se ha apostado por series americanas: los costes de producción en Europa y la gran calidad de las series estadounidenses actuales.

Carolina Fernández Orland